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¿Amas la soledad? Entonces podrás ser comercial

Mucho se habla de las competencias, habilidades, herramientas que tienen que tener los comerciales, o que tienen que conocer y manejar.

Sin embargo, hay una de la que no se habla, y en ocasiones es porque los que hablan de ser comercial nunca lo fueron, y otros que lo son guardan silencio. Me refiero a la “SOLEDAD”

Sí, sí, como lees. La “soledad del comercial”. Salvo excepciones, en los que se trabaja en grupo, que ahora mismo no se me ocurre, salvo cuando vas con otra persona a la que estás enseñando, el comercial siempre está solo.

Está solo, es un espacio además muy amplio. Estás solo en Madrid, en Logroño, en Sevilla, o los casos más extremos estás solo en un país entero.

Esta soledad en la que se desenvuelve tu día a día, tiene que ser, en primer lugar asumida, en segundo lugar gestionada y por último disfrutada.

He conocido a lo largo de mi trayectoria laboral como comercial, personas que realmente les ha devorado esta soledad. Literalmente no eran capaces de coger un coche salir a las 9.00 de la oficina, y volver a la misma a las 18.00, después de realizar todas las visitas de ventas.

La vida del comercial es así. Te enfrentas a tu día a día, en la calle, con mucho tiempo para disfrutarte a ti, y para ir preparando visitas, haciendo llamadas, formarte, pero al fin y al cabo: Solo.

Esto que parece una cuestión nimia, al poco tiempo de ser comercial hay una soledad que te empieza a invadir, y que si tú realmente no la sabes gestionar, te puede excluir del mundo de las ventas.

En más de una ocasión, tenía una visita a las 10.00 y las próxima a las 12.00. La visita de las 10.00 se anulaba y te encontrabas en mitad de Madrid, a las 9.45 sin nada que hacer hasta las 12.00. Aprovechar, para preparar visitas futuras, prospección de nuevos clientes, incluso en esas horas aprovechara para formarte, son algunas cosas que puedes hacer cuando tienes tiempo muerto entre visitas.

Si no tienes bien orquestado qué hacer con estos tiempos muertos, has de tener mucho cuidado, pues la sombra de los malos hábitos siempre planea sobre la vida de los comerciales. Y muchos de estos malos hábitos tienen su origen en no saber gestionar estos momentos de soledad, y dedicarlos a conductas nocivas para ti (y nocivas para la empresa, pero sobre todo para ti).

Una vez que tienes asumido la soledad en la que tu día a día se ve envuelto, una vez que sabes gestionarlo, te queda dar el gran saldo: DISFRUTARLO.

Lo tienes que disfrutar, tienes que pensar que poca gente disfruta de tiempo para él, en su jornada laboral. Claro lo que hagas con dicho tiempo, ya depende de ti. Lo puedes usar para mejorar como persona y como profesional, o lo puedes dedicar a nutrir conductas negativas, que tarda o temprano, como buen “boomerang” se darán vuelta e irán a por ti.

Por lo tanto, si quieres ser comercial, tienes que “adorar la soledad”. En contra de lo que pueda parecer, que el comercial es abierto, amigable, conoce a mucha gente (que también es cierto) y siempre está rodeado de los demás, en el fondo el comercial es un gran “lobo solitario”.

Sinceramente no he conocido a ningún buen comercial (y he conocido a muchos en mi vida) que realmente no adorada esta soledad.

Recuerda, si es tu caso, aprovecha estos momentos para estar contigo y quererte mucho. Sobre todo dedica algo de tiempo a ser feliz, que en definitiva es para lo que hemos venido a este mundo.

Que tengas un buen día.

www.reflexionesdeunautista.org

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