Empresa

EL ELEVATOR PITCH Y LA TOMA DE DECISIONES

La Definición

Según el blog de la página https://www.primerempleo.com El llamado «elevator pitch», es una herramienta acorde con las necesidades del momento y con la idea de que saber venderse de un modo adecuado,puede ser un factor decisivo que puede hacernos triunfar en lo profesional. Se trata de una breve presentación de una propuesta de proyecto o negocio, que debe durar menos de 2 minutos. Su nombre procede del inglés, y hace referencia a un discurso o presentación, que debe convencer a alguien de su interés en menos de lo que dura un viaje en ascensor. Sus utilidades son muy variadas, se puede utilizar tanto para convencer a alguien de que nuestro proyecto profesional tiene posibilidades, para convencer de que somos el candidato adecuado en una entrevista, o para presentar un negocio al público aprovechándonos del reducido tiempo necesario para verlo.

El cuento 

La empresa de Recursos Humanos había crecido en los últimos años espectacularmente. Aquella idea que llevaba en el mercado más de 20 años, y que tuvieron dos buenos amigos que eran directores de RRHH en multinacionales, las cuales dejaron para emprender, había llegado a buen puerto. 125 empleados en toda Europa, con oficinas en Madrid, Paris, Roma y Londres. Nueva tecnología “a tope”, y punteros, brillantes y uno de las mejores consultoras en aplicar una herramienta que les había dado fama y mucho, mucho dinero. Eran uno de las mejores consultoras del mundo, por no decir la mejor, en aplicar el ELEVATOR PICH, una herramienta que aplicaban en sus procesos y que habían conseguido “pulir” de tal manera, que eran efectivos en casi un 85%. Todo un logro. 

         Realmente lo que les hacía diferente, es que la empresa que les contrataba para elegir a su director general o ejecutivos de primera línea, no sabía que aplican dicha herramienta en el escenario real. Es decir, cuando habían elegido a dos candidatos y habían cribado a todos lo que se presentaban, hacían que los dos fueran un día a la empresa, se subieran en el ascensor con el director de RRHH o el director general y tenían dos minutos para venderse delante del que les iba contratar. 

         Julían, llevaba una semana desayunado ansiedad, y merendando estrés, pensando en la prueba que tenía que pasar ese lunes. Le habían comentando que tenía que subir a un ascensor en el que subiría el director general de la empresa que le contrataba, y tenía que contarle en dos minutos o menos, porque debería de contratarle. 

         Pasó noches en vela. E incluso habló con una amiga para que le diera un tranquilizante. Cosa que la amiga no hizo pues le quería. 

Pero el día había llegado. Allí estaba Julián, al lado del hombre que sabía que era el director general y con el que se iba a subir al ascensor. Era una torre muy grande, la más grande de Madrid, por lo que tendría más o menos dos minutos para convencer a ese señor que él era una oferta válida. 

Había practicado todo lo que iba a decir. Una y otra vez. Una y otra vez. Se miró en el espejo, mil y una noches. Hizo, hasta ejercicios de cuerdas vocales, para tener una voz clara y nítida. Sin duda alguna estaba preparado. El puesto sería suyo. 

Se montó en el ascensor. Y dijo: “Buenos días” a partir de aquí, tendría que realizar introducción, argumentación, y cierre de su candidatura delante del “que mandaba”. 

Sin embargo, cuando iba hablar pensó en sus hijos, en su familia, en sus amigos. Pensó en los días que no podría bañar a su pequeño, tenía 8 meses. Y cuantas tardes de verano no podría jugar al fútbol con el mayor que tenía 6 años. ¿Y sus amigos? Era ya mítica la tarde de los viernes por la tarde, partido de pádel, cerveza fresquita, y que cada uno contara como le había ido su semana. Y siguió pensando mientras el ascensor subía. Y pensó en lo que se perdería. ¿Y el tiempo que no estaría con su mujer?. Y pensó en el tiempo de aeropuertos de todo el mundo que verían su cara, mientras él de lejos veía crecer a sus hijos, y miraría fotos de los partidos del pádel de sus amigos en el móvil y daría besos a su mujer por zoom.

Y así fue como decidió sólo en dos minutos, que no quería más dinero, ni más viajes, ni más responsabilidades, que lo que realmente quería era a su familia y a sus amigos. Y fue así como su boca no dijo nada. Solamente cuando llegó a la planta 31, le dijo al director General: “Que tenga un buen día, yo ya he decidido lo que voy hacer”……..

Julián, hoy es teleoperador a medía jornada, pues es su mujer la que finalmente triunfó en el mundo laboral. Y así viven felices. Julián decidió en dos minutos qué tipo de vida quería tener. 

La moraleja

En la vida la toma de decisiones es vital para manejar tu vida y saber donde quieres ir. Y en la vida, da igual que te confundas en tomar decisiones siempre y cuando asumas la responsabilidad de dicha decisión y aprendas de ella si te has confundido. Recuerda que tú eres el único responsable de la vida que tienes. Buscar fuera los culpables si tu vida es un desastre es el mejor camino, para no alcanzar un desarrollo personal pleno. 

Tienes que decidir, no evadas tú responsabilidad de gobernar tu vida. Y si sale mal aprendes, y si sale bien, repites. Y así sabrás siempre donde vas. No hay peor cosa en esta vida que no saber ni donde estás, ni donde vas. 

Y sobre todo recuerda, sé feliz que para esto estamos aquí. 

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