Empresa

¡¡¡Ojalá tuviéramos 90 días en un nuevo trabajo para adaptarnos¡¡¡……

Imagen que contiene interior, edificio, bicicleta, viejo

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90 días tiene el nuevo presidente que llega nuevo a un gobierno, para hacerse con los mandos. Pero y ¿Si nos dieran a los demás 90 días cuando llegamos a un trabajo nuevo para poder aclimatarnos a todos los estímulos que nos van a llegar de golpe? Pues no. Bienvenido a la realidad. Muchas veces no tenemos ni cinco minutos. Llegas a un nuevo trabajo, y ya tienes que estar pendiente de que alguien no te quite la grapadora, que te han dado nueva y que debes de conservar porque ya hay otro que te dice que el material en esta empresa hay que cuidarlo pues “vale mucho dinero”. 

Y mientras tu mente está pendiente de la maldita grapadora, ya te están diciendo que tienes que vender, y que ¡¡¡¡Hay que ponerse las pilas¡¡¡¡¡ ¡¡¡¡¡No hay que dormirse¡¡¡¡. Y de verdad nos extraña ¿Qué el estrés sea un compañero de viaje en el entorno laboral?

Si empezamos así, y no es por mi condición de sangre medio andaluza que soy dado a la exageración, no es de extrañar que ya el primer día te vayas a tu casa con la alegría de empezar en un nuevo trabajo, pero con la ansiedad por encima de sus posibilidades como aquel primer día que fuiste a conocer a tus suegros. 

Y la vida laboral coge un ritmo, que te engulle. Que te tritura. Si no coges ritmo y empiezas ya esprintando, no tendrás ni siquiera 90 días para poder demostrar que tus habilidades profesionales y que no se han confundido en tu elección. Y ahí justo ahí, es cuando hay que parar. Y no caer en la trampa de la rapidez en querer demostrar que “eres bueno”. Si la vida o la empresa no te da 90 días, date tú por lo menos 90 minutos para parar y analizar el entorno nuevo donde has entrado. 

Cualquiera de nosotros cuando entra en un entorno que no es conocido por él, primero observa, percibe, ve riesgos, decide, y un largo etceterá de procesos que necesitan cierto tiempo y que si los aceleras, la probabilidad en confundirte aumenta considerablemente. Es por ello, que es necesario varias cuestiones fundamentales cuando entras en un nuevo entorno laboral: 

  • Observa: La observación es un arma que te nutre de información. NO dejes que la rapidez del momento y la aceleración de los que ya tienen un ritmo diferente nuble tu poder de observación. Imagínate que una carrera de un diez mil te ponen en el kilómetro 5 e intentas seguir a toda costa al que va el primero. Probablemente terminarás en una posición peor en esa carrera que si hubieras cogido la opción de coger ritmo y guardarte un final esprintando. En la vida real pasa lo mismo. Coge ritmo, no esprintes desde el primer día o te desfondarás. 
  • Disfruta: la rapidez siempre fue contra la sensación del disfrute y del gozo. Si vas muy deprisa no serás capaz de disfrutar de los buenos momentos por los que estás pasando. Estás conociendo gente. Estás aprendiendo tareas. Estás adquiriendo conocimiento, en definitiva “estas aprendiendo” y esto siempre hay que disfrutarlo. Si vas muy deprisa no tendrás tiempo de disfrutar el camino. Y te perderás algo que ya no volverá. Por lo menos en esa empresa. 
  • Sé quien eres: No te muestres como alguien diferente del que no eres. Desde el minuto uno intenta ser como eres. Si no te gustan tomar cañas después de trabajar porque quieres ir con tu familia, vete. NO te quedes por “caer bien”. Si no te muestras tal y como eres a corto plazo te servirá pero a medio y largo sufrirás conflicto contigo mismo, si sigues mostrándote como no eres, o provocarás dolor al resto que creían que eras de una manera y de repente eres otro. El comienzo es el momento adecuado para mostrar quien eres. 
  • Controla tu ansiedad de intentar hacer todo. En los trabajos, como en la vida, hay gente muy buena, pero también hay gente muy caradura. Si te muestras para todo, habrá gente que no entenderá que lo que pretendes es encajar en el grupo y se aprovechará de ti. Cuidado con ser una ONG, que en las empresas la gente además de jugarse “sus caracoles” (euros) se está jugando otras muchas cosas: prestigio, aceptación, inclusión, identidad, etc. 
  • Ni Don Pepe ni Pepito. Ten en cuenta que los comienzos en una empresa es el comienzo de relaciones humanas. Y es en el principio de las mismas en las que tienes que “enseñar” a los demás como te han de tratar. Con respeto, educación, asertividad, empatía y un largo etceterá de comportamientos positivos. Y lo han de hacer porque tu les vas a corresponder con la misma moneda. 

Y con estás “primeras cartas” puedes empezar a jugar la partida del nuevo empleo. Y según vaya avanzando la partida irás incorporando otras que te harán llegar en esa empresa. Pero sobre todo, y por encima de todo, que independientemente del resultado de la partida, el verdadero placer está en disfrutar la misma.

Saludos y buena semana 

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