Sin categoría

¿Quieres reírte? – Anécdotas de un comercial

Con esta anécdota de comercial, empezamos una serie de anécdotas que no tienen más intención que te relajes que disfrutes de ellas y que te saquen una sonrisa. El momento elegido es el final de mes, para que lo termines riendo y para que empieces el nuevo con una sonrisa que tanta falta hace. Siempre he pensado que se puede trabajar, y no es que se pueda, si no que se trabaja mejor cuando la gente se ríe. 

VIAJE A GRANADA. EL WATER MALDITO. 

Me tocaba bajar a mi Granada querida. No seré yo el que descubra que es una de las ciudades más bonitas de España y quizás de Europa. Yo iba con prisa ese viaje, además creo recordar que me pusieron una multa que pagué como buen ciudadano que disfruta del 50% por pronto pago. 

El caso es que “estrenaba” hotel. Es decir, tantas veces iba a Granada, que ese viaje me quedaba en un hotel nuevo. NO digo el nombre pues no es intención de criticar al hotel, ni mucho menos, es simplemente que sucedió allí. 

Mi compañero de Granada me esperaba en el hall del hotel, yo subía a mi habitación dejaba la ropa y la maleta y nos íbamos a ver a los clientes de la maravillosa costa Granaina. Como iba con prisa cuando llegué al hotel, ya estaba mi compañero esperando y le saludé muy deprisa, cogí la tarjeta de la habitación y subí a toda prisa. 

Eran todo prisas pues nos teníamos que ir a la costa. Me dio tiempo a deshacer la maleta colgar el traje, y entrar al baño un Segundo. Y ahí querido amig@ vi la luz. De repente veo una taza del water inclinada, con unas alzas para los pies, vamos que te ponías “a cagar” (perdón por el término pero dado el carácter humorístico del texto, defecar me parecía demasiado fino) y parecía que estabas despegando en el Challenger. 

Evidentemente el tiempo se paró. Ya me daba igual llegar tarde. Jamás había visto una taza del water así. Y me fijo, y digo ¡¡¡¡Joder¡¡¡¡ tiene un cuadro de mandos a la derecha, con varios botones. Y pensé, es una taza del water “inteligente” de estas que no hacen papel para limpiarte. Y así era. Y mi curiosidad de niño explotó. 

Yo ya estaba metido en descubrir para que servían aquellos botones. De repente me vi inclinado mirando la taza, y tocando un botón que soltaba un chorro de aire, que lo podías regular en temperatura y en intensidad. Y pensé: Dios mío, esto es la hostia. Esto es de otra galaxia. 

Aquella curiosidad mató al gato. Al siguiente botón que toqué tenía un dibujo rarito, como dos chorritos, y pensé: bueno yo lo voy a apretar que saldrá un chorrito pequeñito y veo como va. Efectivamente le di. Pero mi pensamiento era erróneo en cuanto a la intensidad del chorro se refiere. Empezó a salir un chorro de agua, que el primer embiste me metió en la cara dada mi cercanía a la taza. No solo eso, el chorro salía con tanta fuerza que daba en la pared de enfrente.

Con las gafas mojadas y en estado de nervios evidente empecé a dar a todos los botones. Pero aquello no paraba. El “puto” chorro estaba inundando el baño. Para que veas la obsesión que tenemos con grabar cosas, pensé: Bueno y si lo grabo, y luego lo cuelgo en internet. NO era buen opción, el agua ya salía por la habitación. 

Por fin el intelecto me alumbró, y cogí una toalla, y la eché encima de la taza, como cuando se prende el aceite en la sartén y le echas un trapo, y conseguí darle al botón de stop. La habitación era un cuadro, todo mojada. Las toallas mojadas, y yo era un cuadro. Pelo mojado, el traje mojado. En fin todo un poema. 

Como el tiempo corría y apremiaba me sequé como pude y me fui, pensando en que mi idiotez había llegado al límite de mis posibilidades (me equivoqué, ya lo verás si lees futuros post). 

Abajo esperaba mi compañero para irnos, y cuando bajé con el traje lleno de agua, el pelo mojado, cayéndome una gota de agua aún de las gafas me preguntó con educación: ¿Pero que te ha pasado? 

Justo, ahí perdí la poca dignidad que me quedaba. Y contesté con una respuesta mentirosa, pero tan absurda que hubiera sido mejor contar la verdad. Con aplomo dije: “ME he caído dentro de la bañera, que estaba llena de agua”. Mi compañero que es muy buena gente, no me habló hasta la costa. Y me puso la calefacción para que me fuera secando. Disimuladamente apuntó los chorros de la calefacción hasta mi pelo.

Eso sí también he decir, que si el cielo existe seguro, seguro, que hay un water así para Dios. 

Que seáis felices, y buen final de mes, y comienzo del siguiente. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos
Responsable Francisco José Paredes Pérez +info...
Finalidad Gestionar y moderar tus comentarios. +info...
Legitimación Consentimiento del interesado. +info...
Destinatarios Automattic Inc., EEUU para filtrar el spam. +info...
Derechos Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos. +info...
Información adicional Puedes consultar la información adicional y detallada sobre protección de datos en nuestra página de política de privacidad.

Compartir