Empresa

¿Tú siempre tienes la culpa en el trabajo?

¡¡¡¡Mi jefe me ha pedido una cosa imposible, y me ha dicho que soy un incompetente¡¡¡¡ Eso es culpa tuya  porque no sabes tratarle. 

¡¡¡¡Me han cambiado de puesto y no me gusta lo que hago en mi nuevas tareas¡¡¡¡ Eso es culpa tuya porque no sabes reinventarte. 

¡¡¡¡Me han ofrecido un puesto, que no me gusta, y he dicho que no. Me han dicho que ya jamás contarán conmigo¡¡¡¡ Eso es culpa tuya porque estás instaurado en tu zona de confort. 

No sé que pasa últimamente que todo lo que ocurre parece ser culpa mía. Pues mira llega un momento en esta vida, que tienes que dar un golpe en la mesa, y decir bien alto: no señor no es culpa mía. Habrá cosas que sí, que efectivamente serán culpa mía pero hay otras que indudablemente no lo son. Lo que he puesto más arriba son simples ejemplos de cosas que he vivido, y que se ha culpado a la persona, cuando realmente no era él, el responsable de que la cosa fuera mal. 

En las empresas, muchas veces se busca un culpable, que realmente es inocente, con el fin de desviar la atención y sobre todo como truco de magia muy bueno de algunos “magos laborales” que consiguen que nunca estén debajo del foco de la culpa, aún siendo ellos los culpables. He visto a estos artistas de la pista, ser ellos los que han propuesto una cosa que ha salido mal y cuando se ha buscado al que lo dijo, se ha creado tal telaraña de información, de correo cruzados, de chismes, que nadie es capaz de saber quien fue. 

Contaré un truco de magia que me hicieron cuando apenas tenía 21 años en una empresa y que me pareció de una majestuosidad impresionante, (es la manera fina de decir que fue una verdadera putada). Me dieron los mejores clientes de mi empresa, pero que realmente su facturación dependía de un solo ramo. Cuando me dieron esa cartera de clientes, me fui a mi casa dando saltos de alegría y con las lágrimas en los ojos como si fuera Oliver y Benji. Creía que había llegado al estrellato y solo con 20 añitos: ¡¡¡¡Soy el Rey del Mundo¡¡¡¡ Así lo emulé subido en una silla en la cocina de mi casa, tal Dicaprio en el Titanic. Pues, fue coger esa cartera de clientes, y el producto que se vendían se cerraba por sus malos resultados en mi empresa. De repente, los infiernos se abrieron a mis pies, y vi como mi teléfono sonaba y lo más bonito que me decían era: Tu empresa es una traidora. Y allí estaba yo soportando quejas e insultos todo el día. El truco se había consumado. Y yo había entrado como buen morlaco por el pitón derecho sin protestar. Me la habían jugado. Y dentro de mi ignorancia, pedí que quien era el responsable de todo aquel montaje, y tachan, tachan, tachan, el “mago” nunca apareció. Entre todos hicieron el truco de magia y yo me lo tragué. 

Y si queridos amig@s, así funciona el mundo maravilloso de la empresa. Con cosas que parecen lo que no son, y cosas que son lo que no parecen. Cuidado con los trucos, abre bien los ojos y tus orejas, pues si no te perderás de donde sacan el conejo. 

Eso si recordar que aquí estamos para ser felices, hacer feliz a los que tenemos al lado, y ser un poquito mejor personas. 

Francisco José Paredes Pérez 

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