
Buenos días cuidadores de una persona con TEA
Mi abuelo que era hombre sabio, (como todos los abuelos), me dijo una vez: “A la gente no les cuentes desgracias, que les encanta” ……..
Y esta misma idea, la recogió de una manera mucho más literaria y narrativa el mismísimo Arturo Pérez-Reverte cuando contaba: “Yo a los amigos no les cuento las penas; que los divierta su puta madre. El actor Antonio Gamero, copa en mano, acababa de pronunciar su frase inmortal apoyado en la barra del Bataplán, cuyos ventanales y terraza se abrían a la playa de la Concha de San Sebastián”.
No soy de contar que tengo un hijo con TEA. (y ahora un poco más, pero no ha salido bien).
Aunque con la contradicción que nos caracteriza a los seres humanos pensarás ¿Y qué haces escribiendo un post sobre ello?
Lo sé, lo sé, pura contradicción. O a lo mejor no. Y lo que falta es poder explicarme.
Lo que no me ha salido bien, es contarle a cualquiera que conozco poco que tengo un hijo con TEA.
Lo único que he obtenido a cambio ha sido, o una “pena mal entendida” o que la gente diga cosas que luego que no hace.
Eso de “tú tranquilo” que yo te voy a ayudar. Eso es mentira. Además, cuidado, pues pasa mucho y sobre todo en el trabajo, gente que te dijo que te ayudaría, y no lo hace, se graba “en su mente” que se han portado contigo como Ángeles caídos del cielo. Repito no es culpa suya. Es que yo les di la información necesaria para justificar su mediocridad, simplemente.
Aquí el que me ayuda, es la persona que me quiere y si tú me acabas de conocer no me quieres.
Pero no es culpa tuya. Es mía, que soy dado a ser muy rocero y a creer en seguida que todo el mundo “es mi colega”. Y sinceramente hay muchos que no lo son.
Otra cosa bien distinta es que esté a favor, de visibilizar el TEA. Eso sí.
Que con todas las armas o herramientas que tenga a mi alcance hable del TEA, para que se conozca, y para que se ayude a personas que lo tienen un poquito o bastante más difícil que el resto de nosotros.
Pero eso de ir a comprar y decir: “me da dos barra de pan, es que tengo un hijo con TEA…….”, pues sinceramente no me ha salido bien.
En fin, que seguiré hablando del TEA, en post, en redes con gente que me quiere, pero si estamos de cañas, no, no es necesario.
Esta vez no es ciencia, es simplemente experiencia personal. Y la mía ha sido así. La tuya no tiene porqué ser igual.
Con todo el cariño del mundo.
Que tengas una semana maravillosa.